martes, 5 de agosto de 2014

Para la colección


Adquirir la versión tangible de algo que nos apasiona solo refleja mejor el afecto que sentimos sobre aquello. Sea un disco de tu banda favorita, que prefieres sacar del empaque en lugar de escucharlo en internet; o una película en cuya búsqueda inviertes esfuerzo y amor aún cuando podrías verla en Netflix sin parar. ¿Y qué me dicen de las revistas?, muchas veces constituyen una recopilación de artículos y fotografías que podrías encontrar tras navegar en el mundo virtual, pero definitivamente son más que eso, pues en el universo de las publicaciones impresas todas aquellos pedacitos de creatividad responden a la visión del editor sobre la temática correspondiente a cada Issue. Muchas veces esa manera de tejer el contenido nos captura como lectores y nos vuelve, además de coleccionistas, fieles seguidores. Pero al identificarnos con un artículo en constante transformación, la crisis es un suceso obligado y la decepción  un sentimiento consecuente.

Recuerdo cuando empecé mi colección de revistas, bueno, a decir verdad no recuerdo haber querido empezar una colección de revistas, el asunto es que voluntaria o involuntariamente empecé a guardar las revistas que compraba, en lugar de descuartizarlas para hacer collages.
Inicié siendo una leal réplica de mi mami, pasando rápidamente las primeras páginas de Vogue para empaparme de las creaciones de los diseñadores de renombre. Pero cuando empecé a toparme con especiales de "La novia perfecta" y "Cómo conseguir una boda Vogue" me sentí excluida del glamour inalcanzable que cada página escupía en mi carita.
Pero algo me decía que no era la única publicación de moda en el país, por lo que el siguiente paso fue ir a Sanborns de cacería por una nueva portada amigable, y fue así como  Nylon México y yo nos hicimos amigas. Una revista que se enfocaba en la escena mexicana independiente, además de presentar shootings creativos y entrevistas a personajes desconocidos que me daban ganas de conocer y por si fuera poco venía incluido un pequeño apartado para hombres BOOOOOM, el ingrediente secreto para formar una visión "completa" de la moda.
Fueron 2 años de enajenación, en los cuales consumía como estúpida todo lo que había plasmado en las hojas de la revista, y es que ¿Quién no quiere encontrarse en un solo lugar?, mi respuesta a la anterior pregunta en ese momento era conformista, alienada, y me llevo a la peor de las cegueras
Mi poco apetito de búsqueda me privó de la multiplicidad de visiones sobre moda que habitan en diversas publicaciones impresas que nunca había considerado. En primer lugar porque requieren una búsqueda ligeramente meticulosa (OK,no tan ligera) y en segundo lugar, porque no predican verdades como: "Básicos de Verano", "La IT list" o "120 formas de usar mezclilla", subtítulos que a mi parecer se enemistan con la creatividad porque nos hacen creer en sus páginas como si fueran regímenes irrevocables, (ERROR, no lo permitan) pero al mismo tiempo alientan  porque a partir del primer punto nos hace revelarnos y en consecuencia experimentar (LO MEJOR EVER).
Pero les juro que aquellas portadas misteriosas, son tan solo la puerta de entrada a un nuevo concepto de moda y si temes encontrar una réplica de la revista que leías, mi regla de oro es abrir la Carta/nota del editor para corroborar que estas buscando en el lugar correcto, si está bien escrita encontrarás un resumen estimulante que te cobijará en el resto del camino.


Afrontemos la realidad, somos seres complejos y cada que pensamos en identidad se nos revuelve la cabeza y nos cuesta hablar de nosotros mismos sin recurrir a un explaye intenso. Es por eso que es imposible encontrar un reflejo nuestro en un solo lugar * en este post por lugar me refiero a revistas*  y no hay absolutamente nada malo en eso, porque aquella deficiencia nos permite ampliar nuestra búsqueda y  la búsqueda siempre nos traerá jugosos resultados. Es ahí donde dejo de llorar por las transformaciones que “sufrió” mi revista favorita  porque puede que la verdadera transformación fuera personal, no editorial. Afortunadamente el mundo de las publicaciones sigue creciendo y tendrá siempre un lugar especial para los inconformes.






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