domingo, 7 de junio de 2015

Un triste escenario de la moda en México.


Tengo la necesidad de hablar acerca de esto, les juro me urge.  Tal es el caso que volví a este querido lugar después de muchos meses de desaparición, algo bastante típico en mí, además de tener un evidente desfase temporal con el sujeto de todo este post. Pero ¿cuál es la urgencia de hablar de un evento que sucede dos veces al año desde el 2007? Supongo que se trata de un cambio de enfoque en la percepción del evento, a comparación de la que tenía el año pasado cuando hablaba entusiasmada de los desfiles de David Salomón y Julia y Renata, depositando toda mi atención en los detalles de la pasarela y no en las afueras del salón .Pero el Mercedes Benz Fashion Week México no solo involucra a las pasarelas. Se trata de un sistema que pareciera tomar como pretexto la moda a manera de expresión y disciplina para transformarla en un modelo de vida ilusorio y trillado que acaba alejando a los verdaderos interesados en la materia. Este estereotipo de la moda la posiciona a ella misma en un imaginario socialmente inalcanzable, que si bien no es 100% real puede llegar a convencernos de inmediato. Permítanme explicarles mi más reciente experiencia en “La plataforma oficial de la moda en México”, un lugar propicio para replantearse lo que la moda entiende por México y lo que México aun no entiende de la moda.
Todo empieza con el acceso, y para muchos, también termina ahí. Muchas personas me preguntan cómo conseguir entradas para los desfiles y la verdad, aun sigo sin saber. Supongo que siendo famoso en la liga Televisa/TVAzteca esas cosas llegan solas, o si conoces a Macario Jiménez solo requieres llamarlo, pero lo que yo hice (y lo que casi cualquiera que esté interesado podría hacer) es lo siguiente:




































Paso 4 es muy importante, porque si no lo hacen acabarán en mi lugar junto a mi amiga Natalia, con una cámara sin batería fingiendo ser Prensa (OJO: Esa técnica también funciona, todo está en la confianza). Como sea, una vez pasando “la aduana de Campo Marte” con pulseras y pases en mano tendrán el honor de pisar el lobby, una habitación que le dedica casi el mismo espacio al salón de pasarela que al conjunto dimensional de  los últimos modelos de automóvil Mercedes Benz que se aparecen en cada esquina: Mercedes Benz Fashion Week, por si no había quedado claro.

Para seguir en esta dimensión de diva pueden gozar de los patrocinios, cerveza gratis y yogurt griego para todos, un free-sample moment que ni Costco te puede dar (¿o si?). También pueden visitar el Mercado de Moda Nacional, que redujo su tamaño considerablemente al del año pasado, limitando la cabida de propuestas distintas de moda en un espacio dedicado a ella.

Pero uno debe cuidar sus pasos para no interferir con la zona VIP, que abarca casi la mitad de la sala y se distingue únicamente por la presencia de un cadenero (si, como en el antro) y la consecuente inaccesibilidad. En este lugar serán primera fila de la pantalla que proyecta los desfiles a los que no todos, aún estando en el lobby, tienen acceso.
¡¿Y qué hay de los desfiles?! Ya casi llego ahí, y les juro que en realidad era mi único propósito dentro de esta visita. Solo tuve la oportunidad de ver el de Malafacha, una firma prometedora que corre a cargo de Francisco Saldaña y Victor Hernan que para su última colección hicieron un homenaje a la obra de Robert Wilson. “Director de ópera y teatro. Diseñador de escenografía, iluminación y vestuario. Su obra escénica es una pieza central del posmodernismo que lo define como un simbolista y surrealista. Wilson es un gran visionario que representa la máxima figura del “Theatre of Images”, corriente escénica experimental que se desarrolló fundamentalmente en la década de los setenta, fusionando la danza, el teatro, las artes visuales, la música y la cultura pop; creando así un universo paralelo donde todo se tergiversa. Simbolismo, geometría y minimalismo mezclados con el barroquismo propio de la ópera con vestuarios de época descontextualizados, llevando al espectador a un punto entre el presente y el futuro que asemeja un limbo donde la luz engulle todo lo que toca.”
Pero lo único que engulló el acto fue LG, con sus pantallas gigantes en medio de la pasarela. Este tipo de intervención reduce la importancia de las propuestas de los diseñadores a un macabro escenario de patrocinios invasivos y pretensiones. Creí que los publicistas habían inventado nuevas técnicas para que las marcas se hagan presentes en los eventos sin recurrir a una invasión tan evidente.




Yo solo fui participe de un desfile este año, y aunque podría hablar de los demás a partir de la documentación que existe en el sitio me quedé sin ganas, pues considero que México merece una plataforma digna que empodere las creaciones de los diseñadores nacionales en lugar de adjuntarlas a los evidentes intereses de los grandes patrocinadores. No estoy en contra del patrocinio, estoy segura que es indispensable para la ejecución de este tipo de eventos, pero parece que el evento que se jacta de presentar las últimas tendencias de México, está sesgado, se ocupa por mantener a los mismos diseñadores desde hace tanto tiempo que la palabra novedad solo hace referencia al cambio de temporada.

Mercedes Benz Fashion Week: Tal vez el problema no es contigo, pero sería importante cuestionarnos en qué lugar sí caben las exigencias que tengo y de ser inexistente plantearnos la posibilidad de gestionarlo en un futuro cercano.
                                              

                                                                                                                                                                                        

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